Para escribir la historia de Liga Deportiva Universitaria , hay que llevar de la mano, al espíritu e hidalguía de los hombres que la formaron, con principios nobles y eternos, que solo la Universidad Central del Ecuador podía haberlos ofertado.
Es que Liga Deportiva Universitaria, nace en octubre de 1918 , cuando el equipo de los "doctorcitos", marca el inicio de una gran etapa con el nombre de 'Universitario' . Un club de fútbol para colmar la satisfacción y las necesidades de los universitarios de ese tiempo, romántico y entrañable, pero con grandes y positivos resultados. El gran comienzo, el del equipo albo, el de la campana, el de "La Bordadora" , sé estable en 1930 , cuando la idea toma cuerpo jurídico permanente, el club de Liga Deportiva Universitaria, comandado por el aquel entonces licenciado Bolívar León , para gloria de sus formadores, recibe, entre otras dignidades, el aval y consentimiento personal de fundación, por parte del presidente José María Velasco Ibarra, que jamás pudo ocultar su pasión por la blanca camiseta universitaria y que en el estadio de El Ejido, en la tribuna de madera, junto a su edecán, sonreía debajo de su sombrero plomo con las victorias conseguidas por el equipo, cuyos estudiantes de vez en cuando hasta le molestaban con huelgas y manifestaciones interminables, pero que en el estadio, eran sus compañeros y celosos guardianes ¡Cosas del fútbol!.
Es que Liga Deportiva Universitaria, nace en octubre de 1918 , cuando el equipo de los "doctorcitos", marca el inicio de una gran etapa con el nombre de 'Universitario' . Un club de fútbol para colmar la satisfacción y las necesidades de los universitarios de ese tiempo, romántico y entrañable, pero con grandes y positivos resultados. El gran comienzo, el del equipo albo, el de la campana, el de "La Bordadora" , sé estable en 1930 , cuando la idea toma cuerpo jurídico permanente, el club de Liga Deportiva Universitaria, comandado por el aquel entonces licenciado Bolívar León , para gloria de sus formadores, recibe, entre otras dignidades, el aval y consentimiento personal de fundación, por parte del presidente José María Velasco Ibarra, que jamás pudo ocultar su pasión por la blanca camiseta universitaria y que en el estadio de El Ejido, en la tribuna de madera, junto a su edecán, sonreía debajo de su sombrero plomo con las victorias conseguidas por el equipo, cuyos estudiantes de vez en cuando hasta le molestaban con huelgas y manifestaciones interminables, pero que en el estadio, eran sus compañeros y celosos guardianes ¡Cosas del fútbol!.
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